Exijo Justicia Por Miguel Canahuati.

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En Honduras vivimos en medio de una tormenta política que trasciende a niveles estratosféricos. Serias acusaciones dirigidas a Tony Hernández por cargos de lavado de activos y narcotráfico se han convertido en tendencia a nivel internacional. Actualmente, el hermano del presidente de facto atraviesa un juicio en Nueva York donde él se ha declarado inocente a pesar de todas las pruebas que han sido presentadas en su contra. Dichas pruebas afirman el consentimiento y colaboración del Poder Ejecutivo para facilitar negocios ilícitos.

La pobre cobertura de los medios tarifados y el frío silencio de las gargantas asalariadas, reflejan lo poco que le queda al régimen criminal que ha enfermado a nuestra nación. Mientras más nos adentramos al mes de octubre, más pruebas irrefutables desenmascaran una mafia criminal que juega a ser un “gobierno”. Los sobornos y tráfico de influencias han sido los pilares principales de esta red criminal para poder movilizar narcóticos por rutas controladas bajo el consentimiento de otros altos funcionarios del gobierno.

La lucha frontal contra el narcotráfico solo es una falacia que se replica a través medios de comunicación con poca credibilidad para desviar la atención de los hondureños hacia noticias entorpecedores y lejos de la verdad. A nivel internacional, fuertes declaraciones revelan todos los nexos que se comparten entre la familia presidencial y el crimen organizado. Los medios vendidos se encargan de cuestionar las pruebas irrebatibles que han sido presentadas por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Entre más se desenvuelva esta situación, “el presidente” se encontrará con un gran dilema: renunciar al poder de manera diplomática usando sus privilegios como líder de una nación o aferrarse a lo que le queda de poder y retomar el control.

El presidente ha expresado que este escándalo es una campaña de desprestigio hacia él con el objetivo de ralentizar el progreso que ha alcanzado con sus gestiones presidenciales. Según el líder de facto, varias campañas mediáticas en su contra son un atentado para desequilibrar a su gobierno y darle una posibilidad a sus enemigos de aprovecharse de la situación anímica que vive Honduras. Debido a esto, la cautela empezará a ser un modo de vida, ya que se empezaran a levantar perfiles.

El modus operandi de la dictadura establecida en Honduras se enfoca en manipular la institucionalidad con el fin de disolver el Estado de Derecho de los hondureños. Vivimos en un país donde el Ministerio Público es el verdugo de la justicia y el Congreso Nacional está secuestrado por traidores a la patria. El contrato social entre los hondureños y estos entes ha sido corroído por la corrupción e impunidad.

Toda esta red criminal fue tejida para promover la impunidad y nutrir la corrupción que ha atormentado a Honduras. Como dignos ciudadanos, es nuestra responsabilidad rescatar a nuestra nación y velar por la integridad de la misma. Por la naturaleza del juicio, más información saldrá a la luz a medida que se desarrolla el caso. Eventualmente el régimen se verá forzado a defender su postura o recurrir a una salida diplomática. Cualquier decisión que sea, debemos estar preparados para traerle paz a un país sediento de justicia.

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