Primera Crisis de AMLO

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Ha sido polémica en México por la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador para detener el robo de gasolina o ‘huachicoleo’, que, según el Gobierno, ocasionó pérdidas por unos 3.000 millones de dólares en 2017.

El controversial plan que abrió la primera crisis en el nuevo gobierno incluye la vigilancia por las fuerzas armadas de 50 puntos estratégicos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la catalogación del robo de combustible como un delito grave y el cierre de los ductos que transportan el hidrocarburo, que hoy es trasladado en camiones cisterna para su distribución.

Ese último punto ha sido el centro de la polémica, pues no solo tomó por sorpresa a gobiernos estatales, empresas y consumidores, sino que es un grave retraso para ese país, que sufre hoy, en por lo menos diez estados y en Ciudad de México, las consecuencias del desabastecimiento con estaciones de gasolina cerradas y largas filas para conseguir el combustible, que se tornan cada vez más largas.

El robo de gasolina se ha reducido de 126.000 a 3.000 barriles diarios, según Pemex. Pero el déficit que ha creado es de 93.000 barriles diarios, lo cual representa un problema de gran envergadura para quienes dependen de este líquido. Lo paradójico es que, según encuestas, más del 50 por ciento de la población respalda al presidente. Otros han comenzado a protestar en las calles.

El mandatario le ha pedido a la población que se tranquilice y ha prometido que el abastecimiento de la gasolina se normalizará. La pregunta es ¿cuánto tiempo logrará mantener esa medida?.

Analistas financieros han advertido que la economía podría terminar afectada si el problema de distribución sigue; y, como si fuera poco, la industria advierte que este podría llevar a que plantas de producción queden paralizadas. López Obrador ha hecho una apuesta muy delicada. El dilema es a qué costo ganarles el pulso a los ladrones de gasolina y cuánto lo respaldan y aguantan los mexicanos.

 

 

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