Corrupción y narcotráfico salpican en 2018 a la clase política Hondureña

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Tegucigalpa, 19 dic.- Honduras ha vivido un 2018 marcado por el inicio de un segundo período del presidente Juan Orlando Hernández y múltiples denuncias de corrupción y narcotráfico que han salpicado a exfuncionarios, diputados, una exprimera dama y un hermano del actual gobernante acusado por Estados Unidos.

Hernández fue reelegido el 26 de noviembre de 2017 en unos comicios en los que las principales fuerzas de oposición aducen que hubo un «fraude» fraguado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Lo segunda investidura de Hernández, el 27 de enero, fue antecedida por protestas en las calles, algunas violentas, que iniciaron tres días después de los comicios por el «fraude».

El excandidato presidencial de la Alianza de Oposición contra la Dictadura Salvador Nasralla ha reiterado desde entonces que le «robaron» el triunfo y que se deben anticipar las elecciones de 2021 para sacar «pronto» a Hernández del poder.

El expresidente Manuel Zelaya, coordinador del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), con el que Nasralla conformó la Alianza de Oposición contra la Dictadura, ha seguido llamando a la insurrección para sacar a Hernández del poder y que se instale una Constituyente.

Zelaya también afirma que Hernández se mantiene en el poder con el apoyo de los militares y de los Estados Unidos.

Para buscar una salida a la crisis postelectoral, en marzo pasado comenzó un proceso conocido como «prediálogo», con la moderación del representante de las Naciones Unidas en Tegucigalpa, Igor Garafulic, y el apoyo de España a través de su embajador en Honduras, Guillermo Kirkpatrick.

Al acabar agosto, con el apoyo de facilitadores internacionales, inició el diálogo con la participación de representantes del Gobierno, los partidos Nacional, en el poder, y Liberal; y de Nasralla, para tratar temas sobre derechos humanos, reelección presidencial, reformas constitucionales y electorales.

En 2018 los hondureños también conocieron de hechos que parecían impensables en su país, como lhablea captura el 28 de febrero de la exprimera dama Rosa Elena Bonilla, esposa del expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), acusada por presunta corrupción.

Bonilla, esposada de manos y llevada a una cárcel de mujeres, fue acusada por «seis delitos de fraude y tres de apropiación indebida», mientras que su cuñado Mauricio Mora y su exsecretario privado Saúl Escobar, lo fueron por «seis delitos de fraude».

El expresidente Lobo considera que su esposa es una «prisionera política» y que le han violentado su derecho de «presunción de inocencia».

Lobo se vio salpicado por otro caso de corrupción en su gobierno, conocido como «La caja chica del hermano», por el que han sido acusados un hermano suyo, Ramón Lobo, y el exministro de Administración y Gestión Financiera Presidencial por los delitos de fraude y malversación de caudales públicos.

El exgobernante también arrastra el caso de su hijo Fabio Lobo, preso desde 2015 en EE.UU. por narcotráfico.

El 13 de junio, la Unidad Fiscal Especial Contra la Corrupción y la Impunidad del Ministerio Público (UFECIC) denunció un nuevo escándalo de corruptela en el país en el que están implicadas 38 personas, entre ellas varios diputados del Parlamento, algunos de los partidos Nacional y Liberal.

El caso denunciado fue denominado «Pandora» y también salpicó a exfuncionarios como el exsecretario de Agricultura Jacobo Regalado.

Según la investigación, en el caso «Pandora» fueron desviados 282 millones de lempiras (11,7 millones de dólares) para las elecciones de 2013 que ganó Juan Orlando Hernández, entre otros delitos.

En la víspera del primer año de la reelección de Hernández, el 24 de noviembre, la Casa Presidencial informó de que Juan Antonio Hernández, hermano del presidente, fue detenido en Estados Unidos por narcotráfico.

El mismo día que se informó de la captura de su hermano, el presidente reiteró que «nadie está sobre la ley» y que su postura «ha sido clara, es clara y seguirá siendo clara, de luchar contra la corrupción y delincuencia sin distinciones».

La corrupción y el narcotráfico siguen afectando a Honduras, país de nueve millones de habitantes, de los que más del 60 por ciento son pobres. EFE

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