CIUDADANOS ESCRIBEN: El interminable éxodo por José Carlo Vallecillo Lizardo

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Desde el escritorio de un ciudadano:

Honduras por años ha sufrido de migraciones en pequeña y mediana escala, pero nunca en gran escala como sucede en los últimos años y más en el 2018, pero hay que preguntarnos ¿Qué estará sucediendo en nuestro país, que todo y todos se van o tienen el deseo de irse? Se van los empresarios, se va el capital para financiar obras, se van las organizaciones no gubernamentales que financiaban proyectos de desarrollo, se reducen los fondos para combatir los problemas, nunca llegan los supuestos fondos del Tío Sam donde tienen que llegar y sobre todo, cada día más, se van las esperanzas de un país distinto y en ellas van los olvidados, los huérfanos de madre, de la patria, a los que le han robado todo, hasta los sueños y el miedo, tanto así que prefieren recorrer el peligroso camino al norte que seguir viviendo el calvario hondureño. Han perdido todo hasta su patria, separándose en el camino de lo más importante para un ser humano, que es el hogar. Cuando un gobierno se encarga de destruir, de manera directa o indirecta, la piedra angular de una sociedad, que es la familia, ha fracasado por completo como garante de los derechos esenciales del ser humano, como lo son la educación de calidad, a una vida digna, a oportunidades y a un sistema de salud optimo, cosas que parecen un chiste en estas Honduras… Los interminables éxodos que hemos vivido durante casi los últimos 50 años son los retratos y muestra hoy de que todo está peor, muestra de ello es la cantidad enorme de hermanos que empiezan un viacrucis para cambiar sus vidas. Un viacrucis lleno de múltiples obstáculos, entre ellos los políticos, como ser las estrategia migratorias empleadas por el Presidente Trump de Estados Unidos y los sumisos gobiernos por los que les toca transitar, uno que ya se va como Peña en México y otro en Guatemala que en su corrupción se revuelca con el apoyo de los Estadounidenses; también se encontrarán con problemas de seguridad, aunque no en la cantidad de peligro que han tenido que pasar otros hermanos que no han salido en las noticias pero que si siguen vivos en el recuerdo de sus familiares, a ellos el dolor y la angustia eterna es el calvario diario; pero no todo es malo ya se han encontrado con la solidaridad de los pueblos hermanos, al igual que una familia los pueblos siempre se ayudan, muestra de ello son los distintos gestos que han tenido el pueblo hermano de Guatemala con nuestros connacionales, acomodándose aún con sus necesidades, para cobijarnos en el largo trayecto al Norte y estoy seguro que en la misma cantidad o mayor será el recibimiento de los Mexicanos. Pero creo que la mayor dificultad que encontraran en el camino, es el dolor de saber lo que dejan, lo que se queda atrás, su hogar, sus familiares, sus pueblos o ciudades donde crecieron, nuestra gastronomía y muchos de ellos tristemente pueden dejarla para siempre…No es que la migración irregular sea algo que debemos apoyar o promocionar, pero tampoco vamos a ser tan insensibles de negar la realidad de nuestro país, que no es ni garante de la vida. La solidaridad con los que se han ido es un deber de todos, no por ideologías o por lograr un fin, sino porque es el retrato y una manera de denuncia de lo que está sucediendo en el país y muchos callan, tanto en el país como en el extranjero. Callamos también la población y pecamos de indiferentes al no denunciar en las calles o y sobre todo en las urnas las deplorables condiciones en las que viven nuestros compatriotas. Es inhumano y descabellado pensar entonces que la caravana tiene motivaciones políticas partidarias, nadie en su sano juicio dejaría su país ¿Por qué abandonan entonces Honduras? Porque han asesinado al estado y secuestrado la nación. En Honduras ya hace mucho desapareció la nación y sus pilares, para ser nación primero debemos ser soberanos, lo que hemos ido perdiendo y perdimos totalmente desde el 2009 seguido de eso dejamos de ser un estado de derecho, lo que no existe hoy en día, porque aquí el que tiene el poder interpreta a su manera las leyes y sentencias para salir beneficiado, salir libre y contento ante las cámaras televisivas cómplices de las tragedias. Quien ostenta el poder en el estado es un desgobierno, ilegitimo desde su génesis en un fallo de la CSJ habilitando la reelección ilegal, unos usurpadores que, en vez de garantizar y velar por el cumplimiento de los derechos de los hondureños, que es responsabilidad del estado y de ellos mismos, han ido destruyendo el estado, uno por uno, sistema por sistema, ministerio por ministerio, muestra de esto es la imperante corrupción e ineficiencia en todas las dependencias del estado. La destrucción tiene un fin, es desbaratar las instituciones para luego privatizarlas y pasarlo como piñatas, una por una, a sus amigachos extranjeros y nacionales. El secuestro del estado, es tan evidente que hoy por hoy todas nuestras fronteras al norte están cerradas ¿Y el derecho a la libre locomoción, el respeto a los tratados suscritos para el libre tránsito? ¿Dónde quedan? En papel, como queda todo en este país, es difícil para alguien fuera de nuestras fronteras pensar en que todo lo que sucede es realidad. La realidad es que los constantes éxodo, son el reflejo de la cruda realidad del hondureño, el alto precio de la canasta básica, un salario mínimo que no ajusta pero para ni cubrir la mitad de las compras quincenales, la privatización de las empresas más importantes, que en otros países serian usadas como fuentes de empleo para parar la migración; los altos precios de la gasolina, transporte y energía eléctrica, la violencia e inseguridad, que aunque se maquillan cifras es evidente que casi nada o poco ha cambiado y más bien juegan, como si fueran cualquier cosa con ellas. La situación que debemos soportar es crítica además de todo lo que vivimos a diario, debemos en lo estructural del desgobierno retener el peso de un aparato estatal que ahuyenta la inversión privada, que aumentó impuestos hasta aniquilar a la clase media y convertirlos directamente en clase baja. Han llevado hoy por hoy a Honduras a ser el país que tiene la carga impositiva más alta de América latina y menos productiva, nos convirtieron en el país más pobre de América Latina superando a Haití, aparecemos en el top 32 de países más corruptos del mundo y un gobierno que por más ridículo que parezca coloca peajes en carreteras entregadas por fondos de inversión internacionales. Su único logro que si hay que recordárselo al gobierno de facto que es su marca país o marca de gobierno es en ser, para desgracia de la población, creadores de pobreza, subdesarrollo y corrupción, especialistas en mentir, manipular, crear un cerco mediático construido en falacias y distractores. Todos sufrimos las inclemencias de un desgobierno, pero lo sufren más los que no tienen nada, ellos a los que cuando les robaban todo, también le robaron el miedo, y hoy no le temen ni a Trump, ni al ejército de una potencia mundial, ni a Peña, porque ahora su único, triste y más grande miedo es seguir viviendo en su país, en su hogar.

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