Pseudo Gobierno. Por Miguel Canahuati.

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El país que un día fue el prodigio de Centroamérica se fue transmutando en un neologismo político y económico mejor conocido como un “narcoestado”.  En Honduras, altos dirigentes gubernamentales conspiran para crear una red de narcotráfico e influencias y así obtener el dominio pleno de la región. La violación a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas que están a disposición del régimen son cada vez más agravantes y son el resultado a la insistencia de aferrarse al poder de manera ilegítima. Por otro lado, los medios de comunicación leales al crimen organizado tratan de vendernos la falsa idea de una lucha frontal contra el narcotráfico y así justificar los actos barbáricos que manchan nuestras calles.

La inextricable visita del líder nacionalista Juan Orlando Hernández a Washington D.C. sigue siendo un hecho bien controversial; ya que ha sido consecuente a la extradición de varios narcotraficantes seguido de  las severas acusaciones en contra de otros gobernantes por el involucramiento en el comercio y distribución ilícito de drogas. Estos señalamientos se dirigen a altos funcionarios del gobierno que apadrinan el narcotráfico y aprovechan su poder e influencia para escudar sus negocios ilícitos.

Un reciente incremento en los casos de homicidio ha azotado a Honduras luego de la alta tensión política que se ha ido engrandeciendo en el país. Mientras que los escuadrones de la muerte se someten a sembrar miedo e intimidar a los valientes a través de amenazas y asesinatos; muchos más son perfilados e intervenidos diariamente para así poder suprimir cualquier fuerza que se oponga a la agenda política del régimen. Así mismo, los medios de comunicación son los responsables de viralizar cortinas de humo para que estos actos criminales no se vuelvan tendencia nacional.

Estas operaciones han sido empleadas para tratar de “no perder” el poder que el régimen usurpa. Las serias vinculaciones con el narcotráfico por parte de la Fiscalía de Nueva York hacia personajes políticos y las fuertes manifestaciones en Honduras han desequilibrado el dominio que en algún punto lograron ejercer. Como consecuencia, estas medidas inhumanas de reprimir, extorsionar o/y asesinar al pueblo son la ruta que el régimen mira más conveniente para recuperarlo.

Honduras está sumergida en un mar de incertidumbre, donde Los medios tarifados se encargan desinformar y lanzar campañas de desprestigio con el fin de dividir y confundir a la población. La estrategia que usan las gargantas asalariadas es desviar la atención incitando al odio y manchando la reputación de sus oponentes para así asegurar el agrado de una audiencia servil y sumisa.

Mientras que el dinero proveniente del narcotráfico siga siendo usado como un lubricante político, nada va a cambiar. El despertar civil es fundamental para generar un cambio positivo donde un gobierno asegure el desarrollo económico y social. Es imprescindible mantener nuestra postura democrática y nunca ceder ante la corrupción que nos envuelve. Tenemos el poder y el derecho para luchar por un cambio, lo único que nos hace falta, es la actitud genuina de adoptar una unión total como país y renunciar a beneficios políticos individuales y/o partidistas.

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